CONTRAPORTADA | La Tragedia de las Fosas Clandestinas en México: Un Clamor de Justicia y Verdad

La crisis de desapariciones en México ha alcanzado proporciones devastadoras. En cada rincón del país, familias incansables buscan a sus seres queridos desaparecidos, enfrentándose a un panorama sombrío que, lejos de mejorar, se agrava con cada hallazgo de fosas clandestinas. Estos sitios de entierro, ocultos en la geografía mexicana, son testigos mudos de un horror que la sociedad sigue tratando de entender, mientras la justicia parece ir a paso lento.

Hasta la fecha, México ha registrado alrededor de 4,000 fosas clandestinas, según cifras oficiales. Entre los estados con más hallazgos se encuentra Veracruz, uno de los epicentros de la crisis de desapariciones, junto con Tamaulipas, Guerrero, Sinaloa y Jalisco. En estos estados, tanto el crimen organizado como la falta de supervisión de las autoridades han facilitado la creación de estos lugares, convertidos en destinos finales de quienes fueron desaparecidos en condiciones que no han sido debidamente esclarecidas.

Las familias, organizadas en colectivos, han tomado en sus propias manos la búsqueda, utilizando recursos limitados y herramientas como palas, mapas y un sentido de la justicia y del amor que las empuja a seguir adelante a pesar de los riesgos. La ausencia de apoyo institucional, las amenazas y la falta de personal especializado en la búsqueda de restos han complicado la misión, y muchas veces las han colocado en la línea de fuego, en medio de territorios dominados por el crimen.

Sin embargo, pese a los riesgos, los colectivos han logrado avances. Algunas regiones han empezado a reconocer la necesidad de que se les otorgue apoyo y protección a estos grupos. También se ha empezado a crear un registro nacional de fosas, aunque los problemas de actualización y la falta de una base de datos unificada siguen siendo obstáculos importantes. En los últimos años, se han destinado recursos adicionales para la identificación forense, aunque la escasez de especialistas sigue retrasando los esfuerzos para devolverle un nombre a cada cuerpo encontrado.

En el fondo, las fosas clandestinas de México no solo representan una cifra, sino la herida abierta de un país que aún no puede garantizar la seguridad ni el derecho a la vida de sus ciudadanos. Cada descubrimiento nos recuerda el fracaso de un sistema de justicia que no ha sabido, o no ha querido, hacer frente a la impunidad y al desmoronamiento del Estado de derecho en muchas partes del país. Cada familia, en su incansable lucha, no solo busca respuestas, sino un poco de paz, un consuelo que aún parece lejano.

Es imperativo que México redoble sus esfuerzos y asuma su responsabilidad en esta tragedia. La búsqueda de justicia, verdad y reparación para los familiares de los desaparecidos no puede depender únicamente del coraje de quienes, con amor y dolor, excavan cada día para dar con los restos de sus seres queridos. Como sociedad, debemos exigir un compromiso real y efectivo que permita garantizar la seguridad y la dignidad de cada ciudadano. Solo entonces, quizá, empezaremos a cerrar la herida abierta que las fosas clandestinas han dejado en el alma de México.

OPINIÓN | 👨🏽‍💻Por: Alejandro Almanza Aguilar✍🏼

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